Ayer me enteré de la muerte del hermano de una persona que quiero mucho. Me entristeció la partida porque conocía a este hombre desde muy chico, era muy compañero de su hermano pero me entristece más aún el dolor del hombre que quiero mucho. Su dolor me llega de manera especial. Esto cambió mi semana y por supuesto mi sentir. Hoy siento tristeza.
No acabo de pensar que la vida no sólo es un regalo con condición de devolución sino que es un continuo cambio de sentimientos, en un mismo día podemos pasar de la mayor exaltación de alegría a lo más profundo de la tristeza. Es verdaderamente una amalgama de sentires.
Melan
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jueves, 5 de noviembre de 2009
lunes, 17 de agosto de 2009
Fluir constante...
Qué extraño, me pregunto si les sucederá a todos o es sólo en mi vida que los sentimientos fluyen de una manera tan arrolladoramente cambiante, tan inesperada unos y otros que a veces, como hace unos instantes, de estar sintiendo una alegría recién nacida, una sorpresa agradable que me motivaba positivamente para mi nueva experiencia...surge así de la nada, la agresión psicológica, verbal, de una persona querida...y me sume en un silencioso llanto que hace desaparecer por completo y sin solución de continuidad la alegría y la motivación sentida hasta hace sólo unos minutos.
No es la primera vez que ocurre en mi vida, estoy segura que también le sucederá al resto del mundo, sólo me pregunto si la frecuencia precipitada con que a mí se me presenta será la misma.
Me pasa no sólo con los pequeños cambios de situaciones o circunstancias que los producen, lo ha sido asimismo con los grandes acontecimientos de mi vida, los peores, los más terribles, fueron siempre precedidos de un estado del ánimo pletórico de otro sentir, generalmente totalmente contrario al que se genera como nuevo y avasallante.
Quizás sea tan solo una constante en mi vida que está destinada a ser así, váyase a saber por qué insondable motivo; sólo puedo decir que no es para nada una agradable sensación, sobre todo cuando el cambio se produce de positivo a negativo y deja como ahora... un sabor amargo a tristeza, soledad y desasosiego en mi alma, difícil de apagar, aunque sea por un nuevo motivo de alegría. La tristeza siempre es mucho más perdurable y bastante más difícil de olvidar sus orígenes...la tristeza se va enquistando y termina por enfermar el alma de quien la sufre amenudo....
Melan
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