Tuve un buen día hoy y te recordé mucho, es una pena no tener ni siquiera una fotografía tuya para tenerla en mi escritorio, la de la ballesta no la puedo pegar en ningún lado, le pusiste una traba inquebrantable.
Está bien, siempre tuviste miedo de mí, de mis reacciones, de mis palabras. De las últimas puedo darte un crédito, pero de las primeras más que remitirme a las segundas nunca lo haría. Tuve la oportunidad, la tengo si quisiera, pero para qué abundar ya te lo dije en mi último mail, jamás lo haría.
Tuve un buen día hoy y te recordé demasiado, porque creo que vos...nunca... me recordás ni siquiera un poco.
Melan.
